lunes, 2 de noviembre de 2009
miércoles, 28 de octubre de 2009
Un Guantánamo a gran escala
Me retracto. Si ayer publiqué mi queja acerca del olvido de los medios de comunicación sobre el sufrimiento del pueblo palestino, hoy el diario "Público" me ha querido contradecir...cosas del destino.
"Amnistía acusa a Israel de dejar sin agua a los palestinos" reza el titular.
Un infiorme de la organización deja claro que los israelíes, no conformes con controlar las tierras (y, en general, las vidas) de los palestinos de Cisjordania, también les dejan sin agua.
El informe revela que mientras que el consumo de agua medio de los palestinos es de 70 litros diarios (la OMS recomienda 100 litros diarios), el de los israelíes es de 300 litros.
Esta diferencia se debe a que Israel abusa continuamente del aucífero de las montañas de Cisjordania, siendo esta la única fuente de agua de los palestinos.
En territorio israelí se pueden ver grandes piscinas, piscifactorías y enormes plantaciones de frutas que requieren gran cantidad de regadío, mientras que en terreno palestino, muchas cosechas se pierden por falta de agua.
A demás, el Ejercito israelí, prohibe a los palestinos recoger agua de lluvia y cabar pozos sin autorización. Autorización, de hecho, imposible de conseguir.
Al leer la esto, lo primero que se me ha pasado por la mente, ha sido la noticia que circulaba en los medios hace unos días, ha raíz de denuncias de antiguos presos, sobre el acoso y constante tortura psicológica que sufren los reos de Guantánamo.
Pues bien, creo que Cisjordania se ha transformado en un Guantánamo a gran escala. Los palestinos son víctimas de constantes ataques (psicológicos y no psicológicos) que impiden que puedan tener una vida normal sin que el peso de estar encarcelados en su propio país caiga sobre ellos cada vez que sale el sol.
En un documental que se emitió en Enero del 2005 a raíz de los ataques, un hombre palestino decía algo así como "Terminarán echándonos al mar". Ciertamente parece que ese es el propósito del ejército israelí.
martes, 27 de octubre de 2009
Palestinos, prisioneros del muro.
Me sorprendió mucho que un israelí se manifestara y actuara contra los ataques de su propio pueblo hacia el pueblo palestino. Pero, tras el comienzo de la conferencia, supe que aquél individuo no era único,que existen muchos israelies conscientes de la masacre que están llevando a cabo sus propias fuerzas militares.
El ponente nos habló de las guerrillas constantes y de lo desgastados que estaban los habitantes de algunas regiones que, por agotamiento, finalmente se rendían.
Otros de los videos que pudimos ver, mostraban la diferencia en el grado de violencia de los soldados israelies hacia los activistas cuando estos eran palestinos- que era muchos mayor- y cuando eran de organizaciones internacionales o propiamente israelies- que consistía básicamente en insultos y disparos al aire.
A demás supimos que existen dos protocolos de actuación entre los militares en las manifestaciones que varían según si los detenidos son mayoritariamente palestinos o si pertenecen a organizaciones no musulmanas propiamente. En el caso de la detención de una persona extranjera o israelí, su arresto tan sólo durará 24 horas, mientras que si el detenido es palestino, puede permanecer arrestado meses e incluso años sin posibilidad de un proceso judicial.
En Diciembre del 2005, con el bombardeo masivo hacia el pueblo palestino, los medios de comunicación cubrieron sus titulares de noticias relacionadas con el conflicto. Sin embargo, a partir de Febrero - como ocurre tantas y tantas veces con casos parecidos- el sufrimiento del pueblo palestino cayó en el olvido colectivo y sus víctimas pasaron a ser, ante la mirada social, fotografías de antiguos periódicos. Pero el sufrimiento sigue ahí, sus víctimas también. Los campesinos expropiados de su único medio de vida siguen buscando ayuda, teniendo que pedir permiso para poder trabajar durante un par de horas sus tierras y los que quedaron sin hogar tras los bombardeos también.
Esto debería hacernos pensar en el sentido moderno de realidad. En esta era de las telecomunicaciones, del instante, del "lo quiero para ayer", parece que la realidad tan sólo se compone de lo último, lo más sonado, lo más nuevo, el titular de moda. Pero, si partimos de esta idea, creo que no nos debemos quedar ahí, sino que debemos pensar que existe, entonces, más de una realidad; la del instante y la recién pasada , sobre todo si esta última sigue teniendo graves consecuencias en el presente.
Para aquellos interesados en esta realidad paralela, he encontrado un documental, que a mí, sinceramente me ha encogido el corazón.
http://www.youtube.com/watch?v=0y2u2s_IarM
http://www.youtube.com/watch?v=RCPKxU50Ki0
miércoles, 21 de octubre de 2009
¿Nunca te has sentido así?
Normalmente no me levanto muy positiva. Hay que tener esto en cuenta antes de diagnosticarme un cuadro maniaco-depresivo tras leer estas líneas.
Sin embargo, no es tan raro. Todos nos hemos sentido alguna vez solos en medio de un montón de gente, como dice Amaral en la famosa canción.
Por eso, el año pasado, un día en navidad -un mal día, me temo- garabateé esto en líneas torcidas sobre un periódico mientras me dirigía al trabajo. Hoy, de pronto, entre papeles he encontrado el escrito. Y si inconscientemente lo guardé, alguna importancia le daría, por lo que creo que no carece de sentido que lo comparta.
Espero que disfruteís de mi pequeña reflexión.
Observo las caras de la gente en el vagón y en ellas encuentro tedio, sueño, cansancio, aburrimiento. Ni una sonrisa, silencio, el traqueteo del tren. Miradas vacías, absortas en algún pensamiento insulso de la cotidianeidad de lo monótono. Inexpresivos rictus, tensión, malestar. Nadie habla. Se mueven incómodos en los duros asientos. Se esconden tras el periódico. Evitan cruzar miradas. De vez en cuando una tos seca.
Tantas vidas enlatadas en un vagón, tantos pensamientos simultáneos caminando hacia el olvido, tantas esperanzas, preocupaciones, alegrías, desengaños…y ni una voz.
Son las ocho de la mañana de ese día maldito y repetitivo llamado lunes. Desconocidos comparten conmigo un espacio cada vez más reducido. Entran, salen, y nadie dice nada.
Mi parada. Se abren las puertas mecánicas y me dejo arrastrar por el tumulto. Nos movemos todos como una corriente, pero sin comunicación, sin contacto, hipnotizados en nuestros pensamientos. Miramos al frente, al suelo, a los carteles, pero nunca a los ojos. Distancias calculadas inconscientemente. Normas invisibles que rigen nuestro comportamiento. Somos individuos, somos uno dentro de un todo, somos sociedad. Todos somos distintos, pero nos comportamos igual.
Me paro en seco. Miro a mi alrededor. La gente me esquiva en su acelerado caminar. No existo. Y mientras me siento invisible y desaparezco, mi alma se derrumba.
En este mundo rápido, el de las comunicaciones, el de la información, en el que la gente se ha quedado muda y la ley es la desconfianza, hay una diosa como las antiguas, amada, odiada y caprichosa. Su nombre es Soledad.
martes, 20 de octubre de 2009
La dictadura disfrazada de democracia

http://www.publico.es/internacional/262019/calcetines/turquesas/medios/silvio/berlusconi
Si hace unos días leí una entrada de un compañero de esta asignatura que hablaba de lo aproximado del gobierno de Venezuela a la dictadura, hoy quiero poner al descubierto otra de esas "democracias", así, entrecomilladas, que en realidad utilizan los mismos métodos mediáticos de publicidad y de monopolio informativo que se usan en las dictaduras.
El gobierno del magnate y presidente de Italia, Silvio Berlusconi, se ha hecho con un eco informativo difícil de ignorar, no sólo en su país, sino a nivel internacional.
Hace unos días, hablando con una amiga italiana, le pregunté como era posible que semejante mujeriego, descarado y manipulador estuviera aún en el poder. Ella se encogió de hombros y respondió, no sin cierto bochorno, que la culpa la tenían los medios, ya que Berlusconi era tan conocido dentro y fuera de Italia- aunque en muchas ocasiones sea por sus múltiples escándalos- que en los países en los que residen personas con nacionalidad italiana pero que se encuentran fuera del país, al desconocer otra alternativa, votaban a su partido.
Esto me hizo reflexionar sobre el poder mediático de este personaje. Berlusconi quizás no sea tan descuidado al dejar que los medios recojan sus declaraciones fuera de lugar y descubran todos y cada uno de sus escándalos. Quizás, valiéndose de una ética política mal entendida de su paisano Maquiavelo, haya decidido sumergirse en el famoseo a toda costa, sin importar los medios.
Sea como fuere, no entiendo como un individuo tan primitivo que sigue viendo a la mujer como un ser cuya única utilidad es satisfacer al hombre; que responde ante una catástrofe como el terremoto de l´Aquila sugiriendo a los ciudadanos que se habían quedado sin hogar que comprasen los muebles en Ikea y que se lo tomasen como "un fin de semana de camping"; que defrauda, corrompe y soborna descaradamente y se ríe abiertamente de la justicia italiana; que va dejando tras sus visitas diplomáticas a otros jefes de gobierno boquiabiertos por sus "meteduras de pata" y sus comentarios jocosos; que utiliza su monopolio mediático para desacreditar y ridiculizar a cualquiera que se le oponga y, en fin, una lista interminable de defectos crónicos, sea realmente digno para presidir una nación.
Yo mantengo mi esperanza que, para las próximas elecciones, los votantes desinformados de los que hablaba mi amiga, tengan ya razones de más para saber que quizás, deberían buscar alguna alternativa antes que regalar su voto a un partido liderado por este señor que guiado por su despotismo, al parecer, hace, dice y actúa como le viene en gana. Si el gobierno italiano no es, como decía al principio, una dictadura disfrazada de democracia, ¿cómo es posible que nadie le pare los pies?.
De nuevo, repito...este mundo es de locos.
miércoles, 14 de octubre de 2009
Los primeros días de clase
No es de extrañar, estando en nuestra querida facultad, donde existe un virus que afecta a más de la mitad del profesorado al que bien se le podría llamar "libritis de tipo A" (para estar a la moda). Ese terrible virus se apodera del personal docente y les va transformando poco a poco en dinosaurios enclaustrados en sus lecturas, que rebaten una y otra vez las mismas teorías, desde su tarima, y que, en casos grabes, pueden acabar sentados ante una veintena de jóvenes instándoles a pensar por sí mismos pero sin dejarles pronunciar una sola palabra porque - ¡silencio, por favor! - van a leer unos apasionados capítulos de su libro. Libros que, a propósito, hablan de la realidad social, la cual estos eminentes estudiosos, han podido investigar - toda una proeza, por cierto- desde sus despachos.
Bien, como iba diciendo, en mi desmotivado inicio de la mañana, me topé con una gran sorpresa al descubrir que aún existía personal docente que no parecía ningún síntoma del terrible virus "libritis de tipo A". Y mi asombro fue en aumento cuando el profesor Carballo nos colocó en grupo y dijo que simplemente expresáramos opiniones en relación con el sistema educativo, guiadas por unas preguntas que, en realidad, todos nos habíamos hecho alguna vez. Pero el hecho de que se diera libertad para poder responderlas en público, y más aún, carta libre para contrastarlas entre compañeros ( ¡con lo peligroso que es eso!, señor Carballo, por Dios, que así empezaron las Revoluciones. ¿Acaso es usted un agitador de la peligrosa juventud? ) fue, de verdad una muy muy grata sorpresa.
Pero tan sólo acabábamos de empezar porque creo que todos y todas nos quedamos boquiabiertos cuando descubrimos que tras el título de Sistema Económico Mundial, (que, por qué no decirlo, suena aterrador) se escondía un programa en el que se insta al alumno/a a hacer una investigación de campo, a aprender, a interesarse, a relacionarse con los compañeros y con las nuevas tecnologías, pero, sobre todo, a expresarse.
De verdad, que tras estos días de clase, mi nivel de motivación ha aumentado. Me parece que el sistema metodológico de la asignatura es, al menos desde mi punto de vista, muy, pero que muy loable.
martes, 13 de octubre de 2009
Entre Barras y Estrellas
Estados Unidos de América. El país dueño del mundo, el país al que todos...¿ respetan? ¿o temen?.
Estados Unidos tiene tras su icono del "país de las libertades" escondido un látigo con el que controla las relaciones internacionales. No es de extrañar, que veamos ,asombrados, a los países occidentales reverenciándose constantemente ante la Casa Blanca como si la vida les fuese en ello. Si algún país occidental decidiera no tener una buena relación con el "Estado Supremo", se sentiría presionado por el resto de estados vecinos que inmediatamente reaccionarían suprimiendo su apoyo a tal país. Y esque para no sentirse en el punto de mira hay que reirle las gracias al País de las libertades...qué ironía.
Estados Unidos tiene poder en casi todo el comercio internacional, tiene poder en casi todas las relaciones políticas, tiene poder incluso en la ONU, porque si no, cómo es posible que quede impune siendo el Estado más implicado en conflictos bélicos de nuestra era.
Los tiempos de la Guerra Fría y de la carrera armamentística a destajo figuran en los libros de historia como algo ya muerto. Es posible que sea cierto que se hayan reducido, sin embargo creo que han sido sustituidas por una presión política que ante mi asombro y, por qué no decirlo, cólera, resulta invisible para la gente de a pie. Es casi como un tabú.
"Estados Unidos es el dictador de las relaciones internacionales" "Shhh, calla, que estás hablando del país cuyo presidente es un nóvel de la paz".
¿Estamos ciegos o qué?. Este mundo es de locos...
viernes, 2 de octubre de 2009
La Ley de Memoria Histórica
Está intrínseco, desde el principio de los tiempos, el respeto y la veneración hacia los muertos en la cultura europea.
Centrándonos en el caso español, tan solo hay que acercarse a contemplar un cementerio el día de Todos los Santos, para observar que en nuestra herencia cultural, esa veneración y ritual asciende a lo sagrado y está más marcada aún si cabe.
Quizás, en la España actual, con la creciente desvinculación de la religión cristiana, el ritual de cuidar de la tumba del ser querido ha perdido algo de importancia, sin embargo, para las generaciones que vivieron en el panorama social español de hace tres décadas, sigue teniendo una importancia simbólica suprema.
Cuidar de la tumba de un ser querido, supone una forma de superación de su pérdida y la representación del recuerdo, de que ese ser no ha caído en el olvido y en definitiva que su vida no fue en balde.
Pero, a demás, si la muerte del susodicho fue a causa de la situación política del país, si su muerte fue violenta, injustificada y temprana, la superación del arrebato de esa vida, es aún más complicada.
¿Qué ocurriría en el caso de que esa forma de superación, el ir a llorar la muerte de una persona a su supuesta tumba hubiera sido durante años un terrible engaño?¿Qué pasaría si el dolor que provocó el asesinato de un familiar a manos de otra persona volviera a resurgir al constatar - como es el caso de la familia de la noticia- que está enterrado junto a su verdugo?.
Los hay de la opinión de que la Ley de Memoria Histórica no sirve más que para abrir la brecha, la frontera ideológica y las heridas que sufrió la sociedad española durante la guerra y los años de dictadura.
Sin embargo, estas personas, quizás no se detienen a meditar el valor simbólico del que hablaba.
No creo que la Ley tenga que ver con el rencor social, ni con cuestiones ideológicas. Tiene mucha más importancia que eso. Es algo que defiende el derecho de las personas que fueron despojadas de esa manera de ritualismo, de espiritualidad, de eso que como he dicho, está intrínseco.
No pienso, sinceramente, que a los descendientes de las víctimas del franquismo les interese librar una batalla vengativa en conmemoración de lo que sufrieron sus antecesores. Tampoco creo que la compensación económica les valla a devolver a sus parientes.
Creo, más bien, que su pretensión es hallar una prueba física de que sus familiares realmente existieron, vivieron, sufrieron y murieron, para así poder asimilarlo y reflexionar sobre esto.
Sin duda, el problema, de nuevo, como tantas veces ocurre con los problemas sociales, es que los detractores de la Ley se empeñan en cifrar, burocratizar y contabilizar personas, vidas humanas, sin observar los aspectos de lo espiritual.
El hombre que vivía en un reloj
Los días pasan, las horas se esfuman, los minutos mueren y los segundo se carcajean de nuestro asombro al contemplar horrorizados el paso del tiempo. Siempre dejamos las cosas más importantes para mañana, siempre pensamos en un tiempo ulterior superior, creemos que el tiempo todo lo cura y pensamos que todo irá a mejor...¡¡¡¡Cuán estúpido es el ser humano!!!! pues no caemos en que todo ese tiempo que dedicamos a posponer las cosas para después es un tiempo que no volverá, que se ha marchado; todo ese tiempo que dedicamos a soñar con un futuro mejor, es en realidad, incautos, un tiempo precioso para invertirlo en pensar soluciones presentes a nuestros problemas.
El tiempo nos atormenta, nos espanta, nos encarcela. Cuántas veces decimos "no tengo tiempo" cuando, en realidad, estamos negándonos a nosotros mismos hacer lo que queremos hacer, lo que permitiría que fuéramos felices. Y la cuestión es: qué tiene prioridad, ¿nuestro tiempo o nuestra felicidad?.
Sin embargo, el ser humano está hecho a vivir entre los barrotes invisibles del tiempo y cierto es que ningún tiempo es perdido, siempre es ocupado por algo. Incluso a veces ocupamos nuestro tiempo preguntándonos cúanto tiempo hemos desperdicioado, sin darnos cuenta que al reflexionar esto estamos desperdiciando aún más tiempo...pero desperdiciar no es perder, porque esa reflexión nos ha hecho ampliar nuestro conocimiento sobre los límites del tiempo.
Así pues, quizás una sonrisa asome en nuestra boca al pensar que igual, no es el hombre el que vive en una cárcel de tiempo, sino que es el tiempo el que vive encarcelado en los relojes de los hombres.
El tiempo, señores míos, no es más que un invento del hombre para situarse, no perder el control, organizarse, pero nunca fue concebido para encerrarnos. La velocidad del mundo moderno ha hecho que el hombre viva para complacer al tiempo, y no el tiempo para ayudar al hombre.
Así pues, tú eliges: o sentirte tremendamente estúpida o estúpido por haber desperdiciado unos minutos en leer esto o bien sentirte felíz por haber compartido una reflexión conmigo y haber sopesado el valor real del tiempo. Sea cual sea tu opción elegida, muchas gracias por tu tiempo.