sábado, 6 de marzo de 2010

Deberíamos empezar a pensar que...

Chile; Madeira; Haití; lluvias torrenciales asolando el sur de España, causando derrumbes en Italia y México ; la "tormenta perfecta" dejando muertes y destrucción a su paso, ensañándose con Francia; un terremoto en Japón y el eje del planeta desplazado siete centrímetros...Todo esto en tan solo dos meses. Y aún habrá quien niegue el cambio climático, aún habrá quien se atreva a decir que en todos estos desastres no tiene ni pizca de responsabilidad el ser humano.
La Tierra, nuestro planeta del que abusamos constantemente, está enfadada con nosotros. Ha llegado la hora de reflexionar, de buscar las razones de ese enfado, de pensar qué estamos haciendo mal y qué podemos hacer para enmendar nuestros errores.
La ecología no es una broma, no es una ideología hippie o una moda intelectual fugaz. Los ecologistas no son "abraza-árboles" estúpidos obsesionados con cosas sin importancia. Quizás en unos años sean considerados como "los que ya nos advirtieron", los que "tenían razón".
La Tierra está cabreada y tiene razones para ello.
Somos, según el último estudio, 6.500 millones de personas las que habitamos el planeta. 6.500 millones de personas que vivimos de los recursos naturales. 6.500 millones de virus atacando a la madre Tierra. ¿No es normal que pretenda darnos una lección?.
Los seres humanos tenemos que buscar la manera de vivir respetando el medio, alterando lo menos posible este lugar, porque sin él, sencillamente, no podemos vivir.
He escuchado a mucha gente que al reciclar, al ahorrar agua, al coger el autobús o el metro en lugar del coche o al hacer algo de esas cosas que oímos en la radio o vemos en la televisión que son ecológicas, emiten quejas o comentarios que hacen pensar que creen que le están haciendo un favor al gobierno, que le están dando la razón a esos locos fumetas de los ecologistas o que están simplemente perdiendo el tiempo en algo que no merece la pena.
Pues no señores, no están haciendo un favor a nadie si no a ustedes mismos, no están dando la razón a nadie que no la tenga y no están perdiendo el tiempo sino alargando el tiempo de su prole.
Si no nos convencemos de esto, llegará pronto el día en el que la Tierra decida deshacerse de esos molestos y odiosos humanos, porque, repito, la Tierra está muy cabreada.