El mundo desde mis ojos nació el día en el que el profesor Carballo nos propuso hacer un blog para poder "virtualizar" la asignatura. A mi...me vino genial.Siempre me ha encantado escribir y compartir mis opiniones en un espacio así me parece una gran idea. Así que este es mi blog,este es el reflejo de cómo yo veo el mundo. Espero que te guste.
El miércoles estubimos hablando de la concepción del mundo que tenemos, a nivel estructural, los españoles. Quedamos en que existen dos características fundamentales que distinguen esta visión nuestra de la del resto de países: nuestros orígenes cristianos y nuestra forma de hacer las cosas. Esta última está muy marcada por una jerarquía extrema y por una ideología también extrema. Dijimos, que estos dos factores, constituyen trabas para el progreso porque son desfavorables para la cooperación y la innovación, ya que el poder y el conocimiento son contrarios si este último no esta a servicio del primero. A través del conocimiento, modificamos constantemente la concepción del mundo.Carballo dijo algo así como "cuanto más conocemos, menos sabemos", porque cuantas más cosas amplíennuestro conocimiento, menos seguros estaremos de todo.
Bien, esto fue lo que ocupó el debate del miércoles, pero creo que hay otro factor imprescindible en la cultura española que, como los anteriores, modifica nuestra percepción del mundo y actúa en contra del progreso. Este factor del que hablo, es la desidia. Los españoles somos los últimos en adaptarnos a todas las modificaciones, al tren europeo, a los adelantos, etc. A demás esta desidia crónica se puede observar en nuestra manera de trabajar, de opinar, de pensar. Si a la desidia le unimos los enormes tramos burocráticos debidos a esta jerarquía extrema de la que hablábamos antes, el resultado es el caos. No se me ocurre mejor manera de representar esta característica de la estructura del pensamiento español, que lo que ya escribió Larra, allá por principios del s. XIX en su famoso artículo "vuelva usted mañana". http://www.ensayistas.org/antologia/XIXE/larra/larra12.htm
Nada como un buen código de conducta corporativo, mientras sea voluntario y uno sea libre de hacer con ello lo que quiera
La Responsabilidad Social Corporativa se define como la contribución activa y voluntaria de las empresas para el mejoramiento social, económico y ambiental. Esto, no se refiere al cumplimiento de la legislación vigente sobre estos tres aspectos, sino que, a demás de cumplir la ley, las empresas que decidan llevar a cabo un plan de RSC, deberán diseñar sistemas de gestión, prácticas y actividades que les permita conciliar la eficacia de su negocio con la preservación del medio ambiente y la justicia distributiva a través de "actividades que tengan repercusiones positivas sobre la sociedad y que afirmen los principios y valores por los que se rigen, tanto en sus propios métodos y procesos internos como en su relación con los demás actores".A demás, las Responsabilidad Social Corporativa, también engloba la Responsabilidad Social de Empresa (RSE), cuyo principal objetivo es "buscar la excelencia en el seno de la empresa, atendiendo con especial atención a las personas y sus condiciones de trabajo, así como a la calidad de sus procesos productivos"."Las principales responsabilidades éticas de la empresa con los trabajadores y la comunidad son:
Servir a la sociedad con productos útiles y en condiciones justas.
Crear riqueza de la manera más eficaz posible.
Respetar los derechos humanos con unas condiciones de trabajo dignas que favorezcan la seguridad y salud laboral y el desarrollo humano y profesional de los trabajadores.
Procurar la continuidad de la empresa y, si es posible, lograr un crecimiento razonable.
Respetar el medio ambiente evitando en lo posible cualquier tipo de contaminaciónracionalizando el uso de los recursos naturales y energéticos. minimizando la generación de residuos y
Cumplir con rigor las leyes, reglamentos, normas y costumbres, respetando los legítimos contratos y compromisos adquiridos.
Procurar la distribución equitativa de la riqueza generada."
En casi todas las páginas web de las grandes empresas, podremos encontrar un apartado de información corporativa, donde estarán publicados los planes de RSC y/o RSE de la empresa en concreto.En principio estos planes, cada vez más extendidos en el mundo empresarial, parecen ser un síntoma de progreso, de solidaridad y de concienciación.Seguramente, la mayoría de las personas que entren en primer contacto con estos términos, opinará que no es ninguna tontería que las empresas se planteen la manera de seguir obteniendo beneficios reduciendo su influencia negativa en el medio ambiente y en la sociedad.Es más, seguramente, al leer las informaciones corporativas de las grandes empresas, sentirán un gran alivio y les embriagará la sensación de que el mundo es mejor y podrán dormir tranquilos.Efectivamente, no es ninguna tontería, y además es necesario para un desarrollo sostenible, que las empresas comiencen a tomar conciencia en temas ambientales y sociales tanto de puertas para adentro como de puertas para afuera. Eso sí, siempre que esta idea tan bonita sea real y no esconda intereses ocultos.Y es que en algunas ocasiones, sobre todo en el caso de los grandes imperios empresariales, se crean planes de RSC con el único objetivo de generar una imagen positiva de sus actividades cuando, en realidad, sus planes les reportan mayor beneficio que otra cosa. Es decir, tras la máscara de responsabilidad social se esconden intereses y falsedades, tales como, por ejemplo, incluir en su plan la mayor contratación de personas discapacitadas cuando, en realidad, esto les beneficia, ya que por esos contratos reciben unas subvenciones del Estado y el sueldo que les pagan a las personas discapacitadas no es mayor - incluso, a veces, es menor- que el que les pagan a sus trabajadores no discapacitados.Otro ejemplo, es el de incluir en su publicación de plan de RSE la mayor contratación de mujeres en la plantilla junto a las numerosas oportunidades de sus empleados para ascender en la escala jerárquica, de manera que ambas cosas, al figurar juntas, parezcan estar unidas cuando, en realidad, en la mayoría de las grandes empresas, los puestos de altos ejecutivos son ocupados por varones y los puesto menos relevantes, por mujeres. De tal forma que sí es cierto que se aumenta el número de mujeres en la plantilla y sí que es cierto que existen oportunidades para ascender en la escala jerárquica pero esta última, al parecer, sólo es válida si eres varón.Tan sólo son ejemplos de lo fácil que resulta utilizar la RSC y la RSE para dar publicidad positiva manipulando la información.No quiero decir con esto que todas las empresas hagan lo mismo. Seguramente existirán firmas que realmente cumplan con su propósito de hacer algo por los demás a la vez que cumplen con sus objetivos económicos. Precisamente, por eso me indigna que algunas grandes empresas se aprovechen de una idea tan beneficiosa para el progreso.De forma que, como ocurre con muchos proyectos que en un principio son ideas brillantes y solidarias, gracias a estas organizaciones oportunistas,la RSC y la RSE, pierden credibilidad, por lo que lo que hubiera sido un paso más para cambiar la cara fea del mundo, se convierte en un mecanismo más para seguir manteniendo las injusticias sociales y la demagogia empresarial.Ojalá no tuviera que pensar que el mundo empresarial capitalista está infestado de tiburones, pero lo cierto es que no puedo cambiar de idea hasta que la intención de cambiar las desigualdades en la sociedad y preservar el medioambiente no esconda falsedades. Una lástima...
Cuando el profesor Carballo nos propuso hacer una práctica sobre música y realidad social, esta fue la primera canción que vino a mi mente. Y es que, creo que lo que importante de este tema, no es la música en sí, si no que nos invita, si escuchamos con atención, a ponernos en la piel de esas personas que están ahí, que vemos todos los días. Personas, de carne y hueso que viven en la pobreza más extrema dentro de un mundo de abundancia, de desperdicio de los recursos, de capitalismo absoluto. Son personas,cuyas situaciones personales hicieron que terminaran viviendo en una realidad paralela. Esa realidad implica que se hayan transformado en deambulantes que observan el transcurrir de las grandes urbes pero al margen. Marginados que a veces, nos provocan miedo por puro desconocimiento. Muchas veces, al pasar por las calles de Madrid y ver las condiciones en las que viven estas personas, algo se remueve en mi interior.Es una curiosidad, pero no movida por el morbo, sino que me lleva a reflexionar acerca de cuales fueron los motivos que llevaron a estas gentes a terminar viviendo en la indigencia, cómo se verá el mundo desde cartones, qué sentimientos tendrán al observar la injusticia del mundo capitalista siendo ellos la parte más evidente de ésta. Mucho son de la opinión de que si terminaron así, es que desperdiciaron las oportunidades que les ofrecía la vida, y que fueron incautos. A mí, esta respuesta, sinceramente, me parece una forma de no querer ver, de quitarse el peso de la responsabilidad social y así, de poder olvidar el tema sin más. Creo que nadie, haya hecho lo que haya hecho con su vida, merece vivir en estas condiciones. Escuchar la letra de este tema porque, por lo menos, a mí, me afecta profundamente. Os invito a poneros en la piel del indigente.