lunes, 16 de noviembre de 2009
Aprendiendo lo realmente importante
Desde que empezamos el curso, la clase de sistema económico me ha parecido la más dinámica y didáctica que he tenido en mi vida universitaria.
Puestos a elegir seis aprendizajes, diré que la primera vez que pisé ese aula, aprendí el valor de escuchar las opiniones de los compañeros, sintetizarlas y formar una opinión crítica entre todos.
Entendí que, a través de esta técnica, uno es capaz de abrir horizontes, de formarse una idea más amplia de lo que ya daba por sentado y de reforzar los argumentos o modificarlos si no tienen demasiado peso.
La siguiente semana aprendí que todo texto literario puede tener aplicaciones prácticas de lo más diversas. No sólo hay que quedarse en lo que uno lee, en lo que relata el texto, sino que hay que conectarlo con la vida diaria.
Todo texto puede servir de metáfora y es válido para ejemplificar temas que, aparentemente, no tienen que ver con lo que se relata en el mismo. Siempre, claro está, siguiendo una lógica.
Esto, tiene que ver con otro gran aprendizaje obtenido en las clases; el darme cuenta, a través de la rosa de los vientos que formamos con los comentarios de noticias, de que, en realidad, todo puede relacionarse.Da igual que, a priori, parezca caótico y no tenga una estructura sólida. Si nos paramos a pensar, algún aspecto está encadenado con otro.
Al principio, no es fácil. Las relaciones se nos antojan ridículas. Pero por eso, hay que desglosar, saber sacar el jugo a cada cosa y encontrar un denominador común.
También saqué en claro que todos tenemos capacidad crítica.
Aunque a veces pensemos que nuestra opinión no importa, que no es muy sólida, en realidad sí que es importante en cuanto a que , si nos esforzarnos por exponerla y argumentarla, crecemos intelectualmente. Y si, además, la compartimos con los demás, nos daremos cuenta de que eso que pensábamos que era una estupidez, realmente, tiene lógica.
Escribir en el blog, me enseñó a no avergonzarme de mis opiniones, sino más bien, al contrario, enorgullecerme de poder exponer mi pensamiento libremente.
Como digo en la descripción del blog, hacía tiempo que tenía ganas de crear uno; si no lo había hecho antes, es porque me faltaba coraje. La clase de sistema económico me dio justo el empujoncito que necesitaba.
Tenía miedo de parecer pretenciosa queriendo que la gente leyera mi visión de la vida, sin embargo me he dado cuenta de que no tiene nada que ver con eso, sino todo lo contrario. El querer que lean lo que escribes es generoso, porque estás regalando al mundo un pedacito de tí, de tus ideas.
El sexto de mis aprendizajes, fue el de el trabajo en grupo. Pueden surgir dificultades cuando se juntan personas que, en un principio, ni siquiera se conocen y a demás, son totalmente heterogéneas, al intentar pensar en un tema que les interese. Sin embargo, al final, siempre hay un punto de inflexión, algo en lo que puede existir consenso.
Pero lo más importante de lo que he aprendido trabajando en grupo es que, por muy extraño que resulte, entre personas casi desconocidas y que, además, son totalmente diferentes, se establecen muy pronto - antes incluso de que nos demos cuenta- relaciones de afinidad que, incluso, llegan a convertirse en amistad.
Puede que no haya aprendido demasiadas cosas de economía, pero he sacado de estas clases mucho más de lo que esperaba.
A veces, le damos más importancia a los conocimientos académicos que a los conocimientos personales, cuando sin los segundos, en realidad, por mucho que sepas de libros, no sabes nada de la vida.
jueves, 12 de noviembre de 2009
La desidia de los españoles
Esta última está muy marcada por una jerarquía extrema y por una ideología también extrema.
Dijimos, que estos dos factores, constituyen trabas para el progreso porque son desfavorables para la cooperación y la innovación, ya que el poder y el conocimiento son contrarios si este último no esta a servicio del primero.
A través del conocimiento, modificamos constantemente la concepción del mundo.Carballo dijo algo así como "cuanto más conocemos, menos sabemos", porque cuantas más cosas amplíen nuestro conocimiento, menos seguros estaremos de todo.
Bien, esto fue lo que ocupó el debate del miércoles, pero creo que hay otro factor imprescindible en la cultura española que, como los anteriores, modifica nuestra percepción del mundo y actúa en contra del progreso. Este factor del que hablo, es la desidia.
Los españoles somos los últimos en adaptarnos a todas las modificaciones, al tren europeo, a los adelantos, etc. A demás esta desidia crónica se puede observar en nuestra manera de trabajar, de opinar, de pensar. Si a la desidia le unimos los enormes tramos burocráticos debidos a esta jerarquía extrema de la que hablábamos antes, el resultado es el caos.
No se me ocurre mejor manera de representar esta característica de la estructura del pensamiento español, que lo que ya escribió Larra, allá por principios del s. XIX en su famoso artículo "vuelva usted mañana".
http://www.ensayistas.org/antologia/XIXE/larra/larra12.htm
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Responsabilidad Social Corporativa ¿concienciación o demagogia empresarial?

Nada como un buen código de conducta corporativo, mientras sea voluntario y uno sea libre de hacer con ello lo que quiera
La Responsabilidad Social Corporativa se define como la contribución activa y voluntaria de las empresas para el mejoramiento social, económico y ambiental. Esto, no se refiere al cumplimiento de la legislación vigente sobre estos tres aspectos, sino que, a demás de cumplir la ley, las empresas que decidan llevar a cabo un plan de RSC, deberán diseñar sistemas de gestión, prácticas y actividades que les permita conciliar la eficacia de su negocio con la preservación del medio ambiente y la justicia distributiva a través de "actividades que tengan repercusiones positivas sobre la sociedad y que afirmen los principios y valores por los que se rigen, tanto en sus propios métodos y procesos internos como en su relación con los demás actores". A demás, las Responsabilidad Social Corporativa, también engloba la Responsabilidad Social de Empresa (RSE), cuyo principal objetivo es "buscar la excelencia en el seno de la empresa, atendiendo con especial atención a las personas y sus condiciones de trabajo, así como a la calidad de sus procesos productivos". "Las principales responsabilidades éticas de la empresa con los trabajadores y la comunidad son:
- Servir a la sociedad con productos útiles y en condiciones justas.
- Crear riqueza de la manera más eficaz posible.
- Respetar los derechos humanos con unas condiciones de trabajo dignas que favorezcan la seguridad y salud laboral y el desarrollo humano y profesional de los trabajadores.
- Procurar la continuidad de la empresa y, si es posible, lograr un crecimiento razonable.
- Respetar el medio ambiente evitando en lo posible cualquier tipo de contaminaciónracionalizando el uso de los recursos naturales y energéticos. minimizando la generación de residuos y
- Cumplir con rigor las leyes, reglamentos, normas y costumbres, respetando los legítimos contratos y compromisos adquiridos.
- Procurar la distribución equitativa de la riqueza generada."
domingo, 8 de noviembre de 2009
Música y realidad social
Muchas veces, al pasar por las calles de Madrid y ver las condiciones en las que viven estas personas, algo se remueve en mi interior.Es una curiosidad, pero no movida por el morbo, sino que me lleva a reflexionar acerca de cuales fueron los motivos que llevaron a estas gentes a terminar viviendo en la indigencia, cómo se verá el mundo desde cartones, qué sentimientos tendrán al observar la injusticia del mundo capitalista siendo ellos la parte más evidente de ésta.
Mucho son de la opinión de que si terminaron así, es que desperdiciaron las oportunidades que les ofrecía la vida, y que fueron incautos. A mí, esta respuesta, sinceramente, me parece una forma de no querer ver, de quitarse el peso de la responsabilidad social y así, de poder olvidar el tema sin más. Creo que nadie, haya hecho lo que haya hecho con su vida, merece vivir en estas condiciones.
Escuchar la letra de este tema porque, por lo menos, a mí, me afecta profundamente.
Os invito a poneros en la piel del indigente.
martes, 3 de noviembre de 2009
Las marcas, invasoras de la sociedad
Nike, Ford, Nestlé, Nivea, Philips, Clinex, Sony…Mires donde mires ahí están. Las marcas invaden nuestras vidas, nuestro vocabulario, nuestra forma de vida, nuestras relaciones personales y la información que damos al mundo de cómo somos.
Hoy en día las marcas son tan importantes que hasta sustituimos palabras de nuestro idioma por el nombre de alguna de ellas (pan Bimbo, Nocilla, Clinex o Rimel). Son tan importantes, que por las marcas que utiliza una persona podemos deducir su poder adquisitivo, su forma de vida e incluso su ideología o parte de su personalidad.
Cada marca se convierte en distintivo de una cosa, no representan al producto en sí sino que son sinónimo de algo más, de una clase social, una tribu urbana o una calidad de vida.
Pero, ¿por qué las marcas se han apoderado de la vida social?, ¿por qué son tan importantes?, ¿es posible una economía capitalista sin marcas?.
Creo que para entender el por qué de la importancia que tienen las marcas en la vida social, debemos comprender el proceso de introducción de las modas en la sociedad, y para ello no se me ocurre mejor punto de partida que el significado social de la moda.
Bien, para empezar con la moda, qué mejor que recurrir a la explicación que le daba uno de los esos sociólogos que asistían atónitos ante ese fenómeno social y económico, que comenzaba a desarrollar sus consecuencias por el siglo XIX, llamado capitalismo.
Georg Simmel (1858-1918) en “Sobre la aventura”, describe la moda como el resultado de dos características antagónicas intrínsecas en el ser humano. Por un lado, la imitación, derivada, en primer lugar, del afán de pertenencia que está explícito en todo individuo por ser social por naturaleza y, en segundo lugar, por eximirle de tener que elegir(es más cómodo seguir a la manada). Y por otro, la distinción, derivada del afán de desprenderse, de cambiar y de destacar.
Esta segunda característica del ser humano es casi incompatible con la cohesión grupal, por lo que, la sociedad, inconscientemente, crea un mecanismo para acabar con ella, y ese mecanismo, es la imitación del que es distinto.
Si nos damos cuenta, volviendo al capitalismo actual, las marcas funcionan, en realidad de la misma manera.
Para que un producto funcione en el mercado, la marca productora debe asegurarse de que cumple con los requisitos mínimos que el consumidor requiere del producto para satisfacer sus necesidades, pero a demás, si quiere que su marca obtenga mayores beneficios (algo fundamental en el mercado capitalista), necesita un sello de distinción. Es decir, ofrecer algo que las demás marcas no ofrezcan.
A veces es necesario para ello crear nuevas necesidades, antes inexistentes, que hagan que su producto parezca único (como incorporar ruedas en las zapatillas de deporte o que un ordenador portátil, a demás de potable, sea diminuto). Pero otras veces, se trata de convencer al consumidor de que si luce tal reloj o conduce tal coche será sinónimo de que su status es diferente. Y este último caso está muy relacionado con lo que expone Simmel acerca de la moda.
"La moda es imitación de un modelo dado y satisface la necesidad de apoyo social, pues conduce al individuo por el camino que todos transitan y crea un modelo general que reduce la conducta de cada uno a mero ejemplo de una regla. Pero no menos satisface la necesidad de distinguirse, la tendencia a cambiar y a destacarse. Logra esto, por una parte, merced a la variación de sus contenidos, que presta cierta individualidad a la moda de hoy frente a la de ayer. Pero aún es más importante en este sentido el hecho de que siempre, las modas son todas de clase, de manera que las de la clase social superior se diferencian de las de la inferior, y son abandonadas en el momento en que esta última empieza a acceder a ellas".
Por ejemplo, si todo el mundo pudiera comprarse un Ferrari, ¿acaso crearía expectación al pasar por la calle?
Antiguamente las clases aristócratas vestían y se comportaban de manera diferente que los artesanos y campesinos.
A partir de la industrialización y de la instauración del capitalismo en la economía de mercado, los burgueses y adinerados no sólo vestían y se comportaban de manera distinta sino que consumían productos inalcanzables para la clase obrera como por ejemplo los primeros automóviles.
A medida que fueron cayendo algunos monopolios y la competencia industrial empezó a surgir, las marcas se apoderaron del mercado.
Pero, esto no se queda aquí, porque en la sociedad en la que vivimos, las clases sociales se han diversificado tanto que cuesta distinguirlas, por lo que dentro de una misma clase pueden existir distintos tipos de status, diferentes modos de vida. Y las marcas también se han ocupado de diferenciar estos status.
Pero, ¿realmente es posible una economía capitalista sin la competencia de las marcas?.
La definición de capitalismo y de mercado, pueden ayudarnos a resolver la cuestión:
"El capitalismo es un sistema económico (y por tanto también interactúa con sistemas sociales) en el que los seres humanos y las empresas llevan a vabo la producción y el intercambio de bienes y servicios mediante transacciones en las que intervienen los precios y los mercados".
Por tanto si el mercado es el motor del capitalismo y la oferta y la demanda “su carburante”, el sistema de mercado capitalista exige una competencia entre los ofertantes para tener cuantos más demandantes sea posible. Y tal y como comentaba anteriormente, eso sólo es posible con unas características diferenciadoras, lo cual se traduce en el prestigio de la marca.
Así pues, no es concebible un sistema capitalista sin marcas, ni la concepción de marcas sin un sistema capitalista.
Esto termina por desarrollar competencias absurdas entre los consumidores, que son capaces de llegar a límites insospechados por conseguir acceder a las marcas con mayor prestigio, lo cual implica el riesgo de la creación de anomia social y la desviación social (en términos de Merton), pero lo más grave de todo esto- dejando por un momento a un lado a los teóricos sociales y fijándonos en lo que vemos- en realidad es que cosas tan materialistas como lo que acabo de explicar en este, un tanto disparatado discurso sobre las marcas, nos impiden darnos cuenta de las cosas realmente importantes de la vida y nos alejan de la paz espiritual que todos ansiamos.